20 años
después de Chernobil,
es urgente recordar la necesidad del cierre de las Centrales nucleares
españolas.
A cuatro días
de la celebración del Día de la Tierra, elpróximo miércoles 26 se cumplen 20
años del mayor
accidente de la industria nuclear. En estos días la prensa
no ha
recordado la magnitud y las secuelas del mismo así como la
discrepancia entre diferentes fuentes sobre las muertes
ocasionadas y las por venir.
Es buen momento para recordar también que nuestro
país
estuvo a punto de sufrir un accidente de la misma magnitud tres
años después en una central, Vadellos 1, de
tecnología similar Uranio-Gas-Grafito y que
obligó a
cerrar y desmantelar esta central; y momento
también para
volver a poner sobre la mesa la necesidad de cerrar el parque nuclear
español.
El próximo día 30 se clausura la
central más
antigua de nuestro país, Zorita, que ha cumplido 37
años,
la más joven Trillo cumplirá el 6 de agosto, vaya
fecha
también,18 años. Hasta hace poco se calculaba la
vida
media de una central nuclear en 30 años y tengo la certeza
de
que las empresas eléctricas españolas realizaron
sus
cálculos de beneficios teniendo en cuenta este dato.
Se hace necesario fijar un plan para el abandono definitivo de las
centrales nucleares en nuestro país, pues el funcionamiento
del
mismo no cesa de originar residuos radiactivos de solución
imposible y situaciones de riesgo inadmisibles. Si bien ese cierre
debiera de ser ordenado, empezando por las de más riesgo
Garoña que estimo debiera cerrarse en los
próximos
años, no sería malo fijar para todas ellas el
limite que
en la actualidad fija su autorización de
explotación
actual y que expira para la última el 16 de noviembre del
2014,
al alcanzar los 26 años de conexión a la red
eléctrica.
Este plan debería de ir acompañado de proyecto
más
ambicioso de despliegue de las energías renovables con
presupuestos, ¿ porqué no?, similares en
cuantía a
la cantidad que por la moratoria nuclear y la adecuación de
costes a la transición a la competencia.
En estos momentos en que sectores interesados han afirmado que las
nucleares serían útiles para frenar las emisiones
de
gases de efecto invernadero, responsables del Cambio
climático,
hay que afirmar que esto no deja de ser una barbaridad, pues las
centrales no pueden construirse al ritmo que esta función
demanda, ni pueden sustituir al petróleo en el transporte,
ni
las reservas de uranio son tan elevadas y el riesgo inadmisible.
Vale recordar que Córdoba soporta el único
cementerio
nuclear y centro de tratamiento de residuos de baja y media actividad
de España y que se pretende multiplicar por cinco la actual
capacidad para enterrar en él a todas las centrales de
nuestro
país.
En estos días se esta decidiendo también donde
colocar el
Almacenamiento Temporal Centralizado, ATC, para residuos de alta
actividad, ATC que tendrá una vida media de unos 20
años
según afirma ENRESA, y que daría tiempo para la
construcción de un agujero, Almacenamiento
Geológico
Profundo, AGP, en el que se supone que estos residuos
estarán
aislados de los ecosistemas y del ser humano ¡¡ un
millón de años!! tiempo que la prestigios revista
Scientific American estima necesario para que pasen a ser inocuos.
Demasiados años, demasiados riesgos y demasiados costes
Córdoba a 23 de abril de 2006
José Larios Martón
Coordinador de la Estrategia Andaluza de Desarrollo Sostenible, Agenda
XXI